Escena Eliminada de Tempt Me Eternally (Aliens Huntress 3.5)

Alien Huntress #3.5
Tempt Me Eternally 
Gena Showalter
Escena Eliminada de Tempt Me Eternally 
(Historia Corta De La Serie Alien Huntress que se encuentra en La Antología Deep Kiss Of Winter)
Si no has leído este libro no Leas la escena eliminada aun.
Debido a que ella podría cambiar de forma para parecerse a cualquier cosa viva que nunca hubiera tocado, la capacidad de escapar nunca había sido difícil para Aleaha. Y sí, había sido capturada un par de veces en su vida. Por robos, por asalto y agresión. Una niña tiene que sobrevivir. Así que ¿por qué estaba teniendo tantos problemas para escapan de Breean? 
Por tercera maldita vez este día, el la llevó por las escaleras, su nueva forma aferrada bajo uno de sus brazos, paso la puerta de la habitación, y entro en su prisión. Y por la prisión quería decir una cama king-size con un edredón de terciopelo, una cómoda de madera real y vanidad, y una manta suave para calmar a sus pies. Bastardo. ¿No podía hacer nada bien? Los prisioneros se suponen que deben ser torturados, no mimados! 
Con el ceño fruncido, él la arrojó sobre la cama. Ella rebotó en el colchón y gritó antes de detener sus rodamientos y miro hacia él. Se preguntó lo difícil que realmente se veía, sin embargo. Por el momento, ella era una maldita Chihuahua. 

"Cambia de vuelta", le ordenó, cruzando los brazos sobre su enorme pecho. 
"¿Qué?", ​​Dijo. "¿No te gusto así?" 

Un músculo se movió debajo de sus ojos, pero permaneció en silencio. 
Tuvo que ser extraño para él, viendo y escuchando a un perro hablar. Pero a ella no le importaba lo que pensaba. Este era un último recurso. 
La primera vez que trató de escapar, ella se defendió contra él. Alto, de oro, magnífico y musculoso. Oh, había estado musculoso. Ella había tenido que recordarse constantemente a sí misma de no tocarse. Eso había sido duro. . . er. . . difícil. 
Ella recorrió todo el camino hasta el porche de la casa donde Breean estaba hablando con sus hombres. Trató de escabullirse, -la-di-da, no hay nada que hacer aquí, no presten atención.- Excepto, él la agarró antes de que pudiera tomar ni un solo paso hacia la tierra. Era Exasperante! 
A continuación, cambió a un niño de ocho años de edad. Eso la llegó hasta el final del pasillo. Breean ya había advirtió a su ejército para estar en el puesto de observación y capturar a cualquier persona que no les perteneciera, sin importar su edad, tamaño o raza. 
Sin embargo, el ejército no estaba preparado para su siguiente intento: un perro inocente, arañando y gimiendo en la puerta para su liberación. Un dulce y pequeño Chihuahua, que podría haber entrado accidentalmente, cuya presencia no era motivo de sospecha. 

"¿Cómo sabías que era yo?" Preguntó, acomodándose sobre sus patas traseras. 

Breean apretó su mandíbula. "Puedo olerte." 
Un gruñido se levantó de su pecho. "Yo no apesto, nunca como un perro, pedazo podrido de..." 

"Nunca dije que apestas." 

Oh. Bueno. Muy bien, entonces. ¿Él era consciente de ella? No le gustaba eso. Ella realmente no le gustaba eso. Excepto que a ella le gustaba. Mucho. 

"Cambia de vuelta, Aleaha. Ahora”. 

Ella levantó su húmeda y marrón nariz, no dejándose de rascar la cara con una pata trasera. Por causa de la picazón y el rascado era poco atractiva. ¿Era hermosa ahora? Y realmente, ¿qué importaba si él la encontraba atractiva o no? Sería mejor para los dos si no lo hacía. 

"Cambia", insistió. 
"No hasta que te vayas." 
"¿Por qué?" 

Duh. "Voy a estar desnuda." Y si ella estaba desnuda, el la besaría de nuevo. Lo que significaba que iba a perderse a sí misma de nuevo. Porque, cuando esos exuberantes labios de oro se presionaron contra ella, cuando esa cálida de dulzura en su lengua se clavó profundamente en su boca, cuando esas manos grandes y callosas vagaron sobre ella, se olvidó de quién era – una cautiva- olvidó quién era -un enemigo- y le pidió más. Era embarazoso. Y intolerable. 
Él arqueó una hermosa ceja de oro. "No entiendo el problema de usted estado desnuda. Cambia.” 
Por supuesto que él no ve ningún problema. Estaría obteniendo exactamente lo que quería. Una vista completamente frontal, seguida por sexo. "¿Prometes quedarte donde estás?" 

"Absolutamente", se ofreció con facilidad, sin dudarlo. "Siempre que cambies a tu forma femenina. Tuya, de nadie más." 

¿Confiaba en él para mantener esa promesa? 
¿Tenía otra opción? 

"Está bien." Aleaha cerró los ojos e imaginó la apariencia que quería tomar. Un corto cabello rubio y grandes ojos azules. Una nariz chata y regordetes labios rosas. Justamente asi, huesos se volvieron a alinear a sí mismos, la piel se desvaneció, y una piel bronceada tomó su lugar. 

Sus párpados se abrieron, y en lugar de enfrentar Breean, miro su nueva forma. Ella estaba sentada en sus rodillas. Sus pechos eran magníficos, si ella se dijo eso a ella misma, con grandes areolas marrones y pezones ya preparados. Su estómago era suave, sus piernas eran aún más suaves, y el vello color marrón claro entre sus piernas fue recortado hasta quedar como una pista de aterrizaje. 

"Lindo", dijo Breean, "pero no lo que yo quería y tú lo sabes." 

Finalmente se atrevió a mirarlo. El cumplió su palabra y se mantuvo en su lugar. Lástima, pensó, y quiso abofetearse a sí misma. Pero, oh, su expresión la dejó tambaleándose. Era en blanco. En blanco! Como si él no sintiera nada al ver a una mujer desnuda esperando encima de una cama. El Tendría que haberse movido incómodamente para ocultar su erección. Tendría que haber estado sudando, los puños cerrados mientras se imaginaba a tocarla. 
Ella se mordió el interior de la mejilla. “¿Qué es lo que quieres, entonces? Esta es el cuerpo y la cara que le he demostrado a mi mundo durante años”. 

"Ya lo sabes." 

Sí, ella lo hacia. Quería a la verdadera ella. El pelo largo y oscuro. Los brillantes ojos verdes. El cuerpo demasiado delgado. Pero, ¿cómo, cómo, cómo sabía lo que realmente era? 
"Bueno, esto es todo lo que vas a conseguir", dijo, las palabras con voz ronca. Ella no sabía cómo ser ella misma más. Oh, podría transformar su imagen, por supuesto, pero ella había perdió de vista el amor de Aleaha hace mucho tiempo. Había sido también muchas otras personas a lo largo de los años. 

"Cambia", ladró. 

Sus dedos hicieron un puño en las sabanas. "He cambiado. Usted me vio desnuda. Ya te puedes ir.” 

"No. No te he visto desnuda”. 

Lo odio... lo quiero. "Está bien", repitió. "Pero espero que hayas notado que yo no quiero hacer esto." 

"Así lo note. Ahora cambia”. 

Una vez más Aleaha cerró los ojos. Se imaginó lo que deseaba, lo que parecía que el anhelaba, y una vez más su cuerpo se reajusto y sus huesos se alargaron. 
Cuando terminó, él tomó aire reverente. "Sí... Sí”. 
Ella apenas se contuvo de acicalarse. Idiota. 

"¿Por qué escondes tanta belleza?" 

Querido hombre. "Es más seguro," fueron las únicas palabras que pudieron pasar por el repentino nudo en la garganta. 

"Mírame. Por favor”. 

El "por favor" dio con ella, y sus miradas se encontraron en un enfrentamiento acalorado. Sus pupilas se agrandaron, sus fosas nasales se dilataron y sus labios se tensaron sobre sus dientes. Él se encendió. Gran tiempo. 
Pero ¿por qué no fue hacia ella?- como sino le importara a el. Hola. Allí estaba. La fragancia de miel que Breean emitía cada vez que experimentaba la excitación de pronto se espesó el aire, el aroma, ya que emanaba por ella, la envolvió, se filtró en su piel a través de su cuerpo. Al igual que antes, y con la mente confusa la necesidad sexual se estrelló en ella. Instantánea e intensa. 
Ella se quedó a su lado, luego se estiró hacia a tras, apoyando su peso sobre los codos. Su corazón latía fuera de control, y un dolor floreció entre sus piernas. 
¿Sería otro beso duro? de repente pensó, lamiéndose los labios. Un beso sólo podía mejorar las cosas. 

"No tienes porque preocuparte que por que las autoridades de la Tierra te hagan daño", dijo, como si ella no estuviera actualmente jadeando por todo lo que el tenia por darle a ella. 
"Sólo estoy preocupada por una cosa en este momento", dijo con voz ronca. Y eso que no estaba siendo besada inmediatamente. 

Tragó saliva. “Como estaba diciendo, moriré entes de dejar que te atrapen.” 
¿El quería hablar? ¿Ahora? "Ven aquí." Porque, si iban a besar, ellos también podrían estar metiéndose en la cama, y el podría terminar desnudo como ella. Y puede ser que también se rozan entre sí. 
Wow. Mejor. Idea. Por siempre. 

"¿No?" Una pregunta cuando él probablemente lo dijo como una afirmación. "Me quedaré aquí, gracias." 
"Breean," ella dijo,- un susurro suave. "Tu eres de tan lejos." 

El dio un paso hacia ella, se contuvo, y se retiró. Tragó saliva de nuevo. "Yo dijo que no me acercaría a ti, y no lo haré. Pero no huyas de mí otra vez, Aleaha. Y yo finalmente terminare lo que empezamos en el bosque. Juro que lo haré. " 

"Termina ahora". 

Con los ojos muy abiertos, dio la vuelta sobre sus talones y salió de la habitación, cerrando y pasándole el seguro a la puerta tras él. 
"Espera," se encontró ella misma llamándolo. "Breean. Vamos a hablar de esto.” Mientras lo hacian. "¿Hasta cuándo vas a tenerme aquí?" ¿Sin tocarme? 
Estúpida fragancia de miel. Siempre se reducía a esto. 

"Voy a correr lejos de nuevo, ahora mismo. ¿Qué piensas de eso? luego tu tendrás que besarme.”

Él no respondió ni la reconoció ella de algún modo. 
Bueno, que se joda... Tanto el y su esencia de miel podría pudrirse. Después de hacerlo conmigo. 

"Aargh!" Gruñó y arrojó una almohada a la puerta. 

****
Breean se apoyó contra la puerta cerrada, sintió el golpe de algo contra la madera, y exhaló un suspiro. Su cuerpo estaba en llamas. Él quería a la mujer con una pasión que lo desconcertó. Todo ese pelo oscuro, en el puño en sus manos. . . esas curvas retorciéndose debajo de él... las piernas alrededor de él. 
Él gimió. No estás ayudando. 
Vuelve allí adentro. Habla con ella. . . 
Casi demasiado seductor ese pensamiento como para resistir. ¿Casi? Lanzó una feroz carcajada sin humor. Él iba a volver allí. Él tenía que hacerlo. De lo contrario, se arrepentiría de caminar por el resto de la eternidad. 
El no se permitiría tocarla, decidió. Eso era muy peligroso cuando se había prometido dejarla sola. Además, la única razón por la que lo quería ahora -"Breean, eres de tan lejos",-fue a causa de su esencia-lujuria. Estaba borracha, y eso no era suficiente para el. Quería que ella lo quisiera por ella misma. 
Y ella lo haría. Quererlo por ella misma, eso es. No importaba lo que el tenía que hacer. 
Tú has estado sin una mujer durante dos años. El por qué ésta te quiera no importa. 
Su libido saltó ante ese razonamiento. Pero convencer a su mente de eso era harina de otro costal. Completa, la dispuesta capitulación era lo único que le satisfaría. 
Decidido, se dio la vuelta, desactivando el bloqueo con las manos temblorosas, maldita sea- y se dirigió de vuelta al cuarto. Al instante, su sangre ardía en sus venas. Aleaha todavía estaba en la cama, todavía extendida para su vista. Tacto, gusto. ¿Estaba su lengua babeando? Toda esa piel cremosa... ese pequeño y delicioso pelo custodiando las puertas del paraíso. . . le hizo la boca agua. 
Primero Ganala. 
Ah, sí. Que hombre tan estúpido el era. 
Ella se fijó en él y se sentó con una sonrisa ansiosa, el cabello oscuro cayendo a su alrededor como cintas de seda, ocultando los duros pezones, bayas rosadas. No, no se escondian. Estaba a la vista. Prácticamente pidiendo ser lamidas. Tragó saliva. 

"¿Estas aquí para terminar lo que empezamos?", preguntó ella con voz ronca. 

Sí. "No. Pensé que estarías... aburrida. Sí, eso es. ¿Tal vez estarías interesada en hablar?" 

"Uh, eso sería un enfático No." 

Verían eso. Estúpido hombre. "¿Jugar un juego, entonces?" 

"Oh, sí". Ella metió las piernas debajo de ella y aplaudió. "Quítate la ropa y vamos a jugar -Cómo Se siente.-" 
"No," dijo, casi ahogándose. Se odiaba en ese momento. "Tengo otro juego en mente." La embriaguez lo dejaría simplemente calmado como el infierno, porque entonces su fragancia se libraría de él. "Mi juego se llama información". 

Un Mohín. 
Era hermosa cuando ella hacia un mohín. 
Breean se obligó a reclamar una silla, la arrastró hasta el borde de la cama. Se sentó frente a ella, pero se mantuvo fuera de su alcance. "Quédate," le gritó cuando ella trató de acercarse más a él. "Y por favor, Cúbrete." 
No lo hizo. Ella golpeó sus largas pestañas y hizo girar un mechón de su cabello alrededor de un dedo. "Breean, Odio ser la única en decirte esto, pero Apestas como secuestrador. Se supone que deberías violarme.” 
Lo hacia. En sus sueños. Muchas veces había despertado sudando y duro y casi sin poder respirar. "Te prometí que no", le recordó. 

"Bueno, está bien que mientas de vez en cuando," dijo con un suspiro. 

Era hermosa cuando suspiraba. 

"Cúbrete, y el juego puede comenzar. Tal vez voy a empezar con algo perverso.” Ella estaba en lo cierto. Estaba bien mentir de vez en cuando. 
"Oh, qué bien." Ella se arrastró hasta la parte superior de la cama, regalandole la visión más dulce de su vida. Su peso apoyado en sus manos y rodillas. Luego se volvió—Hola, queridos pechos—enterrada bajo las sábanas, protegiendo todo menos los hombros, los brazos y la cabeza. 

Algo para llorar, así como a los elogios. "Voy a empezar diciendo un poco acerca de quien solía ser, por que no siempre fui un guerrero." Antes de que pudiera castigarle por no darle los detalles traviesos, agregó: "Una vez, yo no era más que un pescador que viajó a través de Raka, buceaba bajo el agua que cubría la mayor parte del planeta, y cazaba a las criaturas de allí.” Mientras hablaba, su cuerpo finalmente se calmó, y el olor se disipó. 
La mirada de lujuria en sus ojos se disipó, también. Él esperaba que ella exijiera que se fuera, pero no lo hizo. Ella miró por encima de él, frunciendo el ceño, pensativa. "Eres tan... bueno en la lucha. Yo no lo hubiera vinculado para nada más que un soldado de toda la vida. " 
Una observación, lo que significaba que estaba pensando en él como hombre. Dulce Progreso. "No, yo nunca había planeado dirigir un ejército. O incluso ser parte de uno. Sin embargo La guerra tiene una forma de cambiar la mente de uno. "

"Sí," dijo ella con una inclinación de cabeza, y podía oír el entendimiento en su voz repentinamente suave. 

¿Había sido ella también, forzada a combatir? Ella era un agente de Investigación y Exterminación de Alienígenas, pero también era, claramente, un Otro Mundo. No podía gustarle cazar su propia especie. Tal vez ello lo hizo para protegerse. 
Terreno común, pensó con satisfacción. 

"Ahora, yo no creo que pueda volver a ser lo que era. Demasiado ha cambiado para mí." Había visto demasiada sangre. El había infligido mucho dolor a su enemigo. "Cuando mi familia fue asesinada, estaba destrozado por dentro, y tuve que reconstruir a mi mismo en algo nuevo." 
"Sí," dijo ella otra vez. "Eres más fuerte ahora. Feroz. Mucho menos indulgente”. 

Oh, sí. Ella lo hizo entender. ¿Qué había cambiado? A pesar de lo que el quería hacer, desesperadamente, no lo hizo. Cada vez que el le hacia preguntas personales, ella cerraba su boca y aumentaba sus esfuerzos parea escapar de el. Un día, sin embargo. . . ella confiaría en él tanto como lo deseaba. 
El se aseguraría de ello. "Estoy alagado--"
Un accidente sonó, y pertenecía al primer piso, donde sus hombres estaban viendo las defensas de la casa, y Breean se tensó. ¿Y si los han encontrado? ¿Emboscada? Se puso en pie, odiando tener que abandonar Aleaha, ahora después de todo el tiempo, pero la seguridad tenia que venir antes de su cortejo. 

"Voy a volver", dijo el. 

Ella se arropo con la sabanas hasta el cuello, sus ojos se estrecharon sobre el "No te molestes. El Tiempo de juego ha terminado. " 
¿Volver a eso, eran eso? "El tiempo lo dirá." El salió fuera de la habitación, cerrando y pasándole el seguro a la puerta tras él.

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